domingo, 25 de septiembre de 2011

Wallada Bint Al-Mustakfi (994-1091)


Poetisa. Nace en Córdoba, en el año 994 de la era cristiana, y muere en la misma ciudad en 1091. Era hija de Muhammad III al-Mustakfi, uno de los últimos califas cordobeses, por lo que ostentó el título de princesa.

Su infancia coincidió con el esplendor de la carrera política de Almanzor que, en 996, se autoproclamó melic carim (noble rey), bajo la protección de Aurora, madre del pequeño heredero Hiken II.

Su adolescencia transcurre paralela a la agonía del Califato, en uno de los contextos históricos más sangrientos de la historia de Córdoba, cargado de intrigas palaciegas y guerras internas, desencadenadas tras la muerte del hijo de Almanzor, al-Muzzaar.

El padre de Wallada había accedido al trono el 11 de enero de 1024, después de provocar una revuelta popular contra el monarca legítimo, el también Omeya Abderramán V. Diecisiete meses después, al-Mustakfi tuvo que abandonar el palacio califal, disfrazado de mujer y fue envenenado, días más tarde, por uno de sus oficiales en un lugar fronterizo.

Wallada era hija de Amin´am, una esclava cristiana enviada a cultivarse a Medina, y su nodriza y maestra fue la esclava negra Safia. Nada sabemos de la madre de esta poetisa, ni de ninguna de las mujeres del serrallo de al-Mustakfi. En las numerosas crónicas (donde es catalogado como un personaje vulgar y frívolo) sólo hallamos la referencia de Ibn Hayyán, que lo acusa de dejarse mandar por una mujer perversa. La falta de información, en este sentido, se agrava por la circunstancia de que el califa no tuvo descendencia masculina -acontecimiento que solía ir acompañado de algunos privilegios para la madre-. Sin embargo, la inexistencia de un heredero, permitió a Wallada disponer de los derechos reales de su padre.

Su posición social, si bien le permitió adquirir una basta formación literaria que desarrolló con brillantez y transmitió a través de su propia escuela femenina, tampoco debió estar exenta de momentos difíciles, tanto en lo personal (por su incesante defensa de la igualdad de género y su rebeldía) como por su condición de Omeya dentro de un panorama político de pugnas y rivalidades entre su linaje y los Banu Yahwar, siempre temerosos de la restitución del poder legítimo Omeya.

Tras el asesinato de su padre, con la venta de sus derechos reales, Wallada adquiere la independencia y opta por un modo de vida inusual, de absoluta despreocupación por los convencionalismos sociales. Prescindió de la tutela masculina y abrió un salón literario al que concurrían los poetas y literatos de su tiempo. Tuvo el atrevimiento de intervenir y dar respuesta a sus consultas, mostrando libremente su rostro.

En una sociedad donde a la mujer sólo le estaba permitido relacionarse con los hombres de la familia y las llamadas «sabias» solían adquirir conocimiento a través de sus padres y/o parientes, incluso impartir sus enseñanzas veladas tras una cortina, la actitud de Wallada, indigna, según unos, de su estirpe y condición social, la hizo ser criticada muy duramente, aunque también tuvo numerosos defensores de su honestidad -Ibn Hazn, entre otros poetas- como el visir Ibn Abdus, su eterno enamorado que, al parecer, permaneció a su lado, protegiéndola en los momentos difíciles, hasta el final de sus días. Pero el gran amor de Wallada, el que provoca, tal vez, que trascienda el personaje y su obra, fue el poeta Ibn Zaydún, con el que mantuvo una relación secreta,dada la vinculación del poeta con los Banu Yahwar. En torno a esta relación giran ocho de los nueve poemas que de ella se conservan, como una cronología exacta de aquella historia truncada por la relación de Ibn Zaydún con una esclava negra de Wallada.

De sus poemas, que fueron misivas entre los dos amantes, se conocen dos, de celos, de añoranza y deseos de reencuentro; un tercero, de decepción, dolor y reproche; cinco sátiras -género que dominaba a la perfección- escritas en términos durísimos y uno más, alusivo a su libertad e independencia, que lucía bordado sobre los hombros de su ropa (siguiendo la moda imperante).

Los hermosos poemas de amor que Wallada inspiró a Ibn Zaydún, además de incidir en la ilusión de la primera etapa, la posible infidelidad y el posterior arrepentimiento del poeta, nos dan también noticia de los rasgos físicos de la princesa, prototipo del ideal de belleza de los califas omeyas: cabellos y piel clara y ojos azules, características que, unidas a su inteligencia, brillantez y dotes literarias, la hicieron ser una de las mujeres más admiradas y deseadas de su tiempo.

Pasados los días de esplendor y veladas literarias, parece ser que pasó el resto de sus días dedicada a la enseñanza. Entre sus alumnas quedó antologada Muhya bint al-Tayyani. Era una joven de condición muy humilde, hija de un vendedor de higos, a la que acogió en su casa y que terminaría dedicando a la maestra las más feroces sátiras.

Wallada murió el 26 de marzo de 1091, el mismo día que los almorávides entraron en Córdoba. No tuvo descendencia y nunca se ofreció en matrimonio.


POEMARIO

Cuando caiga la tarde...

 
Cuando caiga la tarde, espera mi visita,
pues veo que la noche es
quien mejor encubre los secretos;
siento un amor por ti,
que si los astros lo sintiesen
no brillaría el sol,
ni la luna saldría y las estrellas
no emprenderían su viaje nocturno.


Tras la separación...
 
Tras la separación, ¿ habrá medio de unirnos?
¡Ay! Los amantes, todos de sus penas se quejan.
Paso las horas de la cita en el invierno
sobre las ascuas ardientes del deseo,
y cómo no, si estamos separados.
¡ Qué pronto me ha traído mi destino
lo que temía!. Más las noches pasan,
y la separación no se termina, ni la paciencia
me libera, de los grilletes de la añoranza.
¡ Que Dios riegue la tierra que sea tu morada,
con lluvias abundantes y copiosas!

9 comentarios:

Anónimo dijo...

total tanta chorrada para que luego se cagaran con los cristianos.

Vicente Rubio dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Vicente Rubio dijo...

Amiga me equivoque si que te repasado y veo que escribes otras cosas y me alegro, lo que pasa es que desde que entro en tu blog siempre has hablado de lo mismo. Es un error mio y retiro mi comentario anterior.
Un saludo muy afectivo.

Wafah dijo...

Vicente, con solo abrir mi blog se puede saber de que va y además el titulo lo dice bien claro: El Islam ayer y hoy. La base son temas islámicos pero es cierto que a veces publico otras cosas, fundamentalmente referentes al movimiento 15-M, del que me siento orgullosa de participar. Saludos.

Valaf dijo...

No conocía a la poetisa que posteas, pero a juzgar por las miuestras que pones al final, es mucho más que interesante.

Mi esposa tiene varias antologías de poesia en árabe (pero traducida, claro). Le pregunto si tiene a esta poetisa.

Un saludo (la imagen que encabeza el post es muy bonita)

Wafah dijo...

Muchas gracias, Swami, por tu comentario. Saludos.

Anónimo dijo...

¿Que ha pasado con el blog fascistoide de Titania?

Wafah dijo...

Pues lo que ha pasado es que se ha cansado de que determinados anónimos se dediquen a entrar unicamente a insultar y ha decidido poner el blog como privado, solo para aquellas personas que ella tenga a bien invitar. Para mi es un error pero bueno, ella es la administradora. Saludos.

Anónimo dijo...

lo abra puesto privado, porque tu no paras de molestarla, einsultarla, y luego hacerte la boba, y la gente esta de ti, hasta el moño,
haces lo mismo en todos los blog que entras,
ala vete a hablar de tu tierra que antes mecuelgo de un pino qu poner que estoy orgulloso de se me jante sitio

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