sábado, 16 de abril de 2011

La Mezquita de Córdoba

 
 Artículo dedicado a Herakles.

Para mi, si hay un monumento que represente el esplendor de la civilización árabe en Al-Andalus, ese sin lugar a dudas es la Mezquita de Córdoba. No en vano su fotografía encabeza este mi humilde blog. Cuando me propuse escribir una entrada sobre la Mezquita, pensé en hacerla de la forma tradicional, recopilando una serie de datos históricos de forma cronológica y explicando sus características principales pero finalmente me decidí hacerla desde el sentimiento y la emoción que me embarga cada vez que la visito, que por cierto ya son muchas.

Córdoba es una ciudad que me encanta. Tal vez su único inconveniente es el intenso calor que se pasa allí, pero aparte de eso, es muy agradable pasear por una ciudad tan típica, tan andaluza y tan califal. Ese arte, esas casas encaladas, esas callejuelas empedradas entre tiendas de mantones y cuadros de azulejos la hacen respirar cierto aire a una gran época de esplendor en la cual Andalucía, Granada y Córdoba pasearon sus nombres desde nuestra tierra hasta Oriente. Aquella época en que Córdoba fue centro del mundo civilizado.


Llegar al Patio de los Naranjos en primavera es respirar el aroma a azahar y absorber sus perfumes  a sencillez, a libertad, a frescor. Y mientras te dejas envolver en ese maravilloso aroma, imaginas esa misma plaza como centro del mundo árabe hace cientos de años, con los sabios y filósofos que inundaron Córdoba, con el Tribunal de Justicia que se reunía en ese mismo patio, con las abluciones que se realizaban en su pila para purificar a los fieles antes de la oración (salah صلاة). A día de hoy, el Patio de los Naranjos, comenzado a construir en el año 784 bajo Abderraman I, es el jardín vivo más antiguo de toda Europa.

De sobrecogedora hay que calificar la primera impresión que tienes cuando entras a la Sala de las Columnas. Ochocientas columnas y arcos tiene la Mezquita de Córdoba. Describir la sensación que sientes cuando con la vista en alto te pierdes entre semejante laberinto de columnas es realmente difícil. Es el misticismo, la magia, la leyenda y la paz interior que te inundan los sentidos cuando, sin ser consciente, tus pies avanzan lentamente, muy despacio, como si el mundo se detuviera en ese mismo instante y tus ojos quisiesen captar y memorizar esas imágenes de la Mezquita que ya no te abandonaran nunca más. Detalles de riqueza, no solo económica, sino sobre todo espiritual. Y si por un momento te concentras, y te aíslas de tu alrededor, ignorando a los turistas que deambulan a tu lado, oirás tus propios pasos como si formaras parte de la historia de los Omeyas.


Abderraman I construyó las primeras ciento diez columnas en mármol y granito y los clásicos arcos rojos y blancos tan fotografiados, pero la construcción de todo el templo la finalizaron posteriormente Abderraman III y Al Hakam II. Fue este último quien otorgó a la Mezquita de Córdoba uno de sus elementos más valiosos: El Mihrab y la Kibla. Como curiosidad, hay que decir que el muro de la Kibla no fue correctamente orientado hacia La Meca sino 51 grados más al sur lo que la incapacita para poder orar.

Finalmente, el gran Almanzor le dobló el tamaño hasta ocupar casi 24.000 metros cuadrados, hasta que los reyes cristianos cometieron una de las mayores barbaridades que puedan haberse hecho en materia artística: la construcción de una catedral dentro del recinto de la Mezquita. Fue Carlos V el que se "cubrió de gloria" y lo ordenó en el año 1523 y casi 2 siglos tardaron en acabarla, fundiendo estilos góticos, barrocos, plateresco y renacentista en un infame atentado al arte dificilmente justificable desde cualquier punto de vista. Pese a este acto criminal, artisticamente hablando, la Mezquita sigue siendo uno de los monumentos más bellos de este país e invito a aquellos que no lo hayan visitado a que se acerquen a Córdoba y puedan apreciar por si mismos todas las sensaciones que provoca.

  

10 comentarios:

Stop dijo...

No soy arquitecto, pero me parece recordar que este tipo de arco es de influencia visigoda. Y otra cosa que recuerdo, y que es de lo más lógico, es que en todos estos edificios se utilizaban materiales de construcciones anteriores, razón por la cual de todo el explendor de la Hispania Romana, especialmente de la Bética, que era de los mejorcito del Imperio, poco ha quedado piedra sobre piedra. Pero ya digo que tengo esto de la arquitectura muy olvidado y, sinceramente, ya estoy un poco perezoso para ponerme a consultar mis viejos libracos. Saludos.

Arq. Pfunes dijo...

El espacio abstracto de la mezquita de Córdoba es una de las aportaciones más geniales del la arquitectura omeya, además de todo un muestrario de soluciones que, nacidas en Córdoba para dar solución a problemas puntuales de la construcción de la mezquita, luego se exportan al resto de la arquitectura islámica.

Efectivamente la intervención de Hernán Ruiz en la Mezquita es un elemento que desde el punto de vista estilístico se hace extraño, pero hay que tener en cuenta que la gran nave del crucero se asienta con extremo cuidado sobre las arcadas omeyas y que la masiva estructura renacentista se apoya ingeniosamente sobre el bosque de columnas omeya sin que por ello colapse.

También hay que indicar que durante muchos siglos todo el interior de la mezquita estuvo pintado de blanco, lo que le otorgaba un carácter más unitario que el que podemos obsrvar en la actualidad.

Por último, como nota curiosa, Franco propuso en los 70 restituir la mezquita a su estado en el siglo X, con un ambicioso plan de desmontaje de las adiciones posteriores.

Un saludo.

Arq. Pfunes dijo...

@ Stop, el arco de herradura es una invención visigoda que estructuralmente optimiza el reparto de fuerzas. No obstante los omeyas perfeccionaron tanto su forma como su comportamiento estructural dándole la famosa proporción de un arco circunscrito a un triángulo equilátero y que profusamente investigó D. Emilio Camps Cazorla a mediados del siglo XX y cuya prematura muerte nos privó de un brillante estudioso de la arquitectura española.

La Mezquita de Córdoba, construida sobre el solar de la antigua basílica visigoda de San Vicene, sólo empleó elementos romanos reutilizados en su núcleo fundacional. Las siguientes ampliaciones emplean nuevos elementos labrados ex profeso. Estaban basados en las proporciones del capitel corintio, y como tal obedecen a un patrón fácilmente reproducible, por lo que se acabaron convirtiendo en un referente para todo el arte hispanomusulmán.

Un saludo.

Arq. Pfunes dijo...

Perdón por escribir tan de seguido pero tengo que corregite una errata Wafah, y es que la foto que tienes puesta como Patio de los Naranjos es el Patio de los Naranjos de la Catedral de Sevilla.

Un saludo.

Wafah dijo...

Gracias por la corrección Arq. Pfunes Paso a retirarla inmediatamente.

miguel dijo...

Es sencillamente preciosa, y sobrecogedor como bien dices, pasear por su interior y escuchar el sonido de tus propios pasos que te transporta a épocas anteriores, haciendote sentir parte de ellas.
Después de tiempo queriendo hacerlo el año pasado la visité y quedé asombrado por esta maravilla que me llegó a gustar en algún punto incluso más que la Alhambra, recuerdo que estuve más de una hora sentado en el patio dejandome llevar por esa sensación de paz y tranquilidad que transmite,aunque también estoy de acuerdo contigo en que el pegadizo de la catedral es poco menos que un crimen.
Continuando después con que Córdoba en general es muy bonita, pero sobre todo la zona aledaña a la Mezquita, creo que esta sería una visita muy recomendable.
Un saludo.

Stop dijo...

@ Arq. Pfunes, gracias por las aclaraciones. Es una suerte que un profesional te pueda sacar de dudas. Por lo que deduzco, mis apreciaciones, aunque matizadas, no estaban infundadas. Al final va a ser verdad eso que me dicen, en ocasiones, de que tengo buena memoria. Pero es a ratos.Gracias.

Anónimo dijo...

Y vosotros sobre una iglesia visigoda so palurda

Vicente Rubio dijo...

Abderramán I (o Abd al-Rahmán) Primer emir independiente de Córdoba (Damasco, 734 - Córdoba, 788)
Para los que tenéis esas ideas de que el sur de España a partir del 711, era dominado por los marroquíes, estos no existian, si no como tribus y pobres.
Abderramán I nació en Damasco (en árabe: دمشق; Dimashq) es la capital de la República Árabe Siria, un poco lejos de Marruecos que no existía repito. Nieto, del califa Hisham de Damasco, fue uno de los escasos miembros de la dinastía Omeya que consiguieron escapar a la matanza de Abú Futrus, que llevó al poder a los Abasidas en el año 750.
Durante cinco años viajó huyendo de un lugar a otro del norte de África, hasta encontrar refugio entre los beréberes de la tribu Nafza, cerca de Ceuta, de la que era originaria su madre. Con el apoyo de los sirios que habían servido a los Omeyas y aún permanecían en España, consiguió pasar a la Península: en el 755 desembarcó en Almuñécar (Granada) y un año más tarde derrotó al emir Yusuf al-Fihrí y tomó Córdoba, en donde fue proclamado emir independiente de Al-Ándalus.
Sus 32 años de reinado fueron bastante turbulentos, con continuas rebeliones, una de ellas, encabezada por el antiguo emir, acabó con la ejecución de éste en el 759. Otra, protagonizada en el 777 por varios jefes árabes del nordeste peninsular, contó con el apoyo de Carlomagno, quien dirigió una expedición contra Zaragoza, la ciudad, aunque tomada por los rebeldes, no se entregó al rey de los francos, y en la precipitada retirada, éste perdió su retaguardia, mandada por el duque de Bretaña, Roldán, bajo el ataque de montañeses vascos en el desfiladero de Roncesvalles (gesta celebrada en la Chanson de Roland); las divisiones entre los rebeldes permitieron que Abderramán realizara una espectacular demostración de fuerza, con una campaña militar que recorrió Navarra, Aragón y Cataluña.
Abderramán consiguió mantenerse en el poder con el apoyo de un buen ejército, formado en su mayor parte por mercenarios beréberes; consolidó así a la dinastía Omeya, derrocada en Oriente, al frente de un emirato español cuya organización calcó del califato oriental, e inició la construcción de la mezquita de Córdoba, que quedaría para la posteridad como símbolo de aquel primer esplendor de la España musulmana.
Pero que también quedaron obras inmortales de los Romanos de los Griegos, de los Fenicios, etc. y de tantos y tantos invasores que nos dominaron y que, pues sencillamente me parece muy bien y se acabo. España es de los españoles.
Dejaros de sueños y tonterías, las cosas están como están y no van a cambiar, por muchos indignados que hayan, que por cierto son “cuatro gatos”
Un saludo muy cordial

Wafah dijo...

Estimado Vicente, muchas gracias por tu comentario pero no se a que viene tu ultimo parrafo:

"Dejaros de sueños y tonterías, las cosas están como están y no van a cambiar, por muchos indignados que hayan, que por cierto son “cuatro gatos”

Aquí nadie ha soñado nada, simplemente he hecho una entrada sobre la Mezquita de Cordoba, si tu ves cosas extrañas es tema tuyo. Quizas es que imaginas demasiado. Y tampoco se a que vienen los "indignados" aqui. Creo que lo mezclas todo. Pero bueno, allá tu. Saludos.

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